Propósitos y palabras

Como  firme propósito, me he marcado el de no implicarme en demasiadas actividades que me exijan dedicación.

De repente, sonaron las palabras mágicas: “libros” ,”carnavales” ,”dramatizaciones”, “música” “museos,”   y me vi envuelta en una entusiasta propuesta de ideas suculentas, entre las cuales figuraba la de unas fantásticas ropas y pelucas, con las que podríamos…

 

Edina Sikora

Edina Sikora

 

 

La maestra caperucita

 

A veces, no es nada fácil ser fiel a tus principios. Vivimos tiempos de inquisición.No sé qué hacer ante determinadas situaciones: ¿Tomar el camino más fácil, el que todos esperan y recibir la aceptación de los demás? ¿Hacer lo que siento de verdad aunque eso me lleve a obtener el juicio de algunas personas? Éste es ahora mismo, para mí, un dilema profesional.

Chocarse con muros de piedra, fruto de  años de construcción, cubiertos de  hiedra adherida salvajemente, y cargada de  vestigios de un pasado oscuro…no es fácil. Puedo chocarme,  puedo esquivarlos, pero no puedo entrar por su puerta. Esa puerta no está hecha a mi medida. Y lo que hay dentro no me gusta.

Apuesto por el futuro.Por lo tanto, creo que voy a seguir por el camino por el que he optado. Soy una caperucita que no teme a los lobos feroces.

Caperucita

Vuelve Dulcelina

Aún dormida por los efectos de la feria…abro los ojos lentamente, saboreando una nueva remesa, recién salida del horno, de mis poemillas infantiles y el cuento de Dulcelina. Ahora sí podré seguir antendiendo las demandas que con tanto cariño me están haciendo mis jovencísimos lectores,  amigos, amigas, familia, y nuevos lectores surgidos. Muchísimas gracias a tod@s por esta acogida. ¡Dulcelina, acabará siendo famosa! Por cierto, también están en Todolibros, Boxoyo y CabezaPájaro.

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Las Maestras de la República

 

Si pienso en la primera vez que pisé una escuela como maestra, puedo imaginar la ilusión que desbordaba a aquellas maestras republicanas que invadieron los pueblos de España con el cometido de educar en libertad y desde el corazón a un pueblo sumido en el analfabetismo y la pobreza. Aquellas heroínas, tenían delante un duro panorama que afrontar, pero, probablemente y desde el ” alma” pensaban que todo era posible.

En la escuela de Magisterio, me di cuenta de que no, no eramos tontos ni atrasados. Habíamos tenido grandes educadores, grandes proyectos d educación en nuetro país… entonces…¿ Qué había pasado? ¿Por qué habíamos vivido una escuela tan triste, tan retrógrada? ¿ Por qué mi madre me daba una tila cada mañana para afrontar el miedo que me producía ir a aquel lugar siniestro?

¡ No fue para tanto! me dicen algunas personas… Sí, sí fue para tanto, y además, lo más terrible es que hemos encerrado aquel miedo en el corazón, regándolo para siempre. Es ese miedo  que enfrenta luego a los padres de hoy a los maestros y maestras que somos ahora. Como si ese miedo y ese dolor trataran de vengarse de nosotros, los que ahora estamos ejerciendo, pagando todos el precio de aquella escuela negra y oscura que nos dejó el franquismo. Una escuela con maestros y maestras, muchos de ellos con formación pedagógica y psicológica menos que mediocre, por no decir nefasta,  y que sustituyeron  a los educadores y educadoras que con todo su bagaje cultural y todas sus ilusiones fueron depurados, se exiliaron, o  se consumieron en alguna cárcel o alguna fosa a donde fueron a parar sus huesos tras ser fusilados.

Quizás se entienda todo mucho mejor, cuando se ven documentales como el de las maestras de la República. No, no éramos tontos. Las maestras y los maestros de la República, gente con formación pedagógica y didáctica que trataron de educar en libertad,  existieron. Y desaparecieron… Aunque su espíritu sigue vivo, para quien quiera recoger su testigo, aun en estos malos tiempos para la libertad y para la Escuela Pública.

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El anillo mágico

Le he dicho que la voy a echar de menos cuando se vaya de mi aula y comience primero de primaria. Es imaginativa, dulce, cariñosa y con mucho carácter. “Yo a ti sí, pero tú a mí no”, me ha contestado ella. “¿ Te digo por qué?” ha insistido con una gran sonrisa… ” Porque te he traído este anillo para que te acuerdes de mí y no me eches de menos”. Entonces ha colocado un anillo realizado con un botón de madera de colores en mi dedo anular de la mano izquierda. ” ¡ Por supuesto, no voy a olvidarte, pero con este anillo es cierto que ya no te echaré de menos.” Y ella ha asentido con su cabeza llena de rizos y sus intensos cinco años.

Nuevo adiós

Son una extensión de mi casa,  una dimensión más de una  familia particular. Son los habitantes de mi aula de Infantil. Compartimos toda clase de momentos y emociones. Nos conocemos, y como una familia, intuimos cuándo está pasando algo, bueno o malo. Observamos la trayectoria de nuestras estaciones emocionales, y cómo se reflejan en nuestros actos. Los suyos, los de los niños y niñas, los míos también. Sus trabajos, los míos. Sus errores, los míos. Bailamos, cantamos, escribimos, leemos, plantamos semillas, crecemos juntos. Sentimos las dificultades del día a día: el cansancio, el sueño, la tristeza, la alegría que acompaña a cada mañana. El dolor de tripa, el cola cao, el desayuno que quisieron o no quisieron, que quise o no quise yo también.El entusiasmo ante algunos trabajos, el tedio ante otros. Buscamos momentos felices para aprender.  Miramos el cielo, las nubes, el sol que anhelamos para salir a correr, con las piernas y con el espíritu.Día tras día.

Ahora se van. Tengo que despedirlos, como cada final de ciclo. Y como cada vez que ocurre, siento una punzada de nostalgia. Tardaré en ver otras caras en sus sillas, otras miradas sobre el gato que se pasea por el muro. Nuevas mediodías con rodillas heridas, saltos, botellas de agua que se vacían en el pelo. Continuará el ciclo de la vida, con nuevos rostros,  y yo seguiré con ellos y ellas, mis nuevos niños y niñas, que serán otra vez los más bonitos del mundo, los mejores, como lo sienten las madres…