Esperar

Estoy comenzando a formarme como musicoterapeuta. Vivo los comienzos de mi andadura, pero ya puedo sentir los efectos de esta fase de formación en mi propia vida. La musicoterapia es un camino fascinante para a yudar a los demás a través de algo tan delicado y maravilloso como la música, pero es también una senda de autotransformación sin la cual sería imposible poder ayudar a nadie.

Amo la Música tanto como a la Literatura y a cualquiera de las artes. Pero esto es algo más. Hay que ir más allá…
Estoy profundamente implicada y fascinada con mi nuevo camino. Y hay muchas cosas que estoy aprendiendo. Cosas sencillas, básicas en apariencia, pero profundamente complejas: Esperar, empatizar, expresar.

Por ahora, ESPERAR, es una de las grandes palabras que faltaban en mi vida. Tiempo, tiempo, tiempo… para ver nacer los frutos. Y estoy tratando de llevar esta palabra a cada rincón de mi alrededor: la familia, los amigos, la escuela. Y también a cada rincón de las cosas más simples de la vida: la cocina,tocar el piano, aprender un nuevo instrumento, escribir. Para todo hay que saber esperar…
Tiempo, tiempo, tiempo y presencia.

WILD WORLD

Sólo he tenido que escuchar este tema y me he ido rápidamente a las escaleras de mi instituto. Mucha gente tocaba la guitarra, cantaba, componía sus propias canciones. Algunos chicos del instituto Brocense  se unían a nosotros.Entre ellos, mi amigo Javi, al que no he vuelto a ver, desde hace muchos años. Tocaba la guitarra acústica. Y cantaba, entre otros, este tema.

 

La carta de Fred

Como siempre, la radio me ofrece historias maravillosas para escuchar y contar. Puedes estar cocinando, o trabajando en otras cosas, y a la vez te permite dejarte llevar por la música y las palabras. Por eso me gusta la radio. Esta vez escuché la historia de la carta de Fred. Un hombre de 95 años que ha escrito una canción de amor para Loraine, su mujer durante más de setenta años y fallecida un mes antes de escribir la canción. A veces, pensamos que los mayores ya no tienen los mismos intensos sentimientos que los más jóvenes, pero yo estoy convencida de que sí, y la carta de Fred es un ejemplo. Os dejo un video con la historia y la canción, que al menos , a mí, me resultan conmovedoras.