Song for Guy

La música te conecta directamente con el corazón, ya lo sabemos… con los recuerdos… y activa los sentimientos dormidos. No siempre quiero que esto ocurra. Ahora no me importa, y estas navidades son para escuchar y escucharme. Dejo aquí otro recuerdo de los 80. La canción es más antigua, el famoso éxito de Elton John, la canción para Guy. La historia  de Guy, casi la cuenta la música…si la escuchas. Siendo adolescente, esperaba que saliera en la radio. Entonces esperaba que salieran los temas una y otra vez, para grabarlos. Ahora todo es tan fácil…

Margarita

Me contaron cómo sufriste su muerte. Con una amargura viuda, que no cabía en tus treinta y cuatro años. Nunca dijiste una sola palabra mala sobre él, y sin embargo, me dijeron que te hizo infeliz de muchas formas. Fuiste vendiendo los pendientes y la gargantilla para comprar sus medicinas, pero fue inútil. Aquella fue una noche larga y negra, con tus hijos compartiendo el dolor, asustados. Una de aquellas niñas, no lo superó nunca. Los más pequeños, sin embargo, sobrevivieron bien al dolor, con su poca conciencia de la vida y mucha infancia para olvidar la muerte. Los años posteriores fueron aún más duros. Hubo que emigrar a la ciudad. Venderlo todo. Me contaron que antes lo intentaste de mil maneras, incluso con aquellos paquetitos de café y azúcar de estraperlo. Tan pequeños, que solo daban casi para un café. Me han dicho que nunca te rendiste. Sólo en los últimos años, te vi con pesadillas.Temías el final, rodeada por los fantasmas de tantos a los que viste irse. Porque tú no querías irte, tú eras una raíz profunda en esta tierra. Yo te adoraba, tan pequeña que eras de vieja, y sin embargo, tan grande… Margarita.

Santiago Rusiñol

Santiago Rusiñol

El mejor verano

¿Cuál fue tu mejor verano? Lanzaban esta mañana, desde la radio, para que la gente llamara y contara su experiencia. Dejé de escuchar lo que decían para centrarme en las naranjas que estaba exprimiendo. Y aquella última naranja dejó de serlo, para convertirse en una bola de cristal, a través de la cual vi proyectados los  recuerdos de mis mejores veranos. Porque fue imposible escoger uno:

Me vi en la playa de Ceuta, con mis padres, la primera vez que veía el mar, muy pequeña. Me vi en el mismo lugar,en una feria, otro verano. Vi también la casa de campo de mis tíos, en la Viña de la Mata. Salté por las piedras húmedas del río Jerte. Bailé aquellas baladas italianas que mecían ese pelo tan largo, tan largo que tenía entonces, cuando aún soñaba ser como las princesas de los cuentos que habían poblado mi infancia. Vi besos sobre la hierba en el amanecer. Vi a mis hijos en la playa. Me vi con mis amigas en Conil. Tan alegres, tan libres  y felices juntas… Me vi recorriendo la costa de Portugal, de nuevo enamorada y llena de ilusiones…

Después de estos instantes que abarcan varios años, vertí el zumo de esta última naranja exprimida de recuerdos, y me bebí toda aquella felicidad para no olvidarla nunca.

Escena de playa en Zarautz. Sorolla.

Escena de playa en Zarautz. Sorolla

Pescando “prontos” pasados

Hace unos días,  una vieja amiga y yo nos encontramos comprando. Nos besamos entonces, y nos saludamos entre el agobio de la gente, los estantes del comercio, y nuestras bolsas de tomates y verduras. Así es que decidimos aparcar las bolsas en el bar de enfrente y tomarnos unas cañas de cerveza con las que terminamos pescando recuerdos…. Pude así asistir al relato de algunas anécdotas sobre mí misma, que ya había depositado en el fondo de algún rincón de mi memoria. Pero en una anécdota que me relató, pude descubrir a aquella joven madre impetuosa que fui, y que quizás siga siendo:

Ocurrió que una señora de afianzadas creencias religiosas pero de oscuras intenciones terrenales, quiso despreciar a uno de mis hijos, que entonces eran muy pequeños, ofreciéndoles a todos los niños de aquella reunión quinientas pesetas,( sí, hace ya muchos años…) y excluyendo a uno de mis hijos, haciendo ver que no era aceptado por ella. Como una leona, acudí, rompí el billete en dos, ante la mirada de la señora, y ofrecí la mitad a cada uno de mis peques que, encantados, tomaron la mitad como un tesoro, porque aún no conocían el valor del dinero, de tan pequeños que eran.”Gracias señora, pero yo tengo dos hijos”, dije… Y es por eso que dicen que tengo un “pronto” fuerte. Pero no acumulo rencores… porque ni siquiera me acordaba, a no ser con la ayuda de esas cañas que me hicieron pescar este “pronto”, en el pasado de mi maternidad.

Maternidad. Roberto Pizano

Maternidad. Roberto Pizano

Mis abuelas

Levantarse temprano para caminar por el campo, escribir, meditar, o viajar, no me cuesta nada. Pero hacerlo para continuar con la limpieza de mi  cocina, por ejemplo,  me resulta difícil. Voy sintiendo la respiración que se acelera con el solo pensamiento del detergente. Esa actividad con tan poco glamour es una ruina en mi sistema nervioso, así es que ,cuando me pasa, cuando ocurre que no quiero despertarme para hacer eso, me remonto a mis orígenes “aristocráticos” y eso me da fuerzas para empezar. Pienso, entonces, en una de mis abuelas que, como trabajo añadido, era lavandera para un hotel. Cargaba con enormes cestos de sábanas blancas que llevaba al lavadero, para trabajárselas con sus manos,  y  que después entregaba inmaculadamente blancas y planchadas, en un tiempo record. Los dueños del hotel miraban las sábanas al trasluz, y solo después, pagaban. Mi otra abuela, se encontró siendo viuda con treinta y cuatro años y tres hijos pequeños. Así es que, aunque era pequeñita, salió peleona y los sacó adelante con muchos sudores… La sola imagen de mis abuelas me da fuerzas para no protestar por nada en la vida. Entonces… con ellas dos en el pensamiento, hago mi zumo natural con el exprimidor eléctrico,  me preparo una tetera, abro las ventanas para que entre la brisa de la mañana… y me dispongo a ese “gran trabajo” . Miro hacia arriba y digo: ” Sé que esto no es nada, abuelas, no os riáis de mí, pero, de todos modos, va por vosotras”. Me pongo los guantes de goma y comienzo…muy consciente de que en estos tiempos, soy una privilegiada. Es mi casa.

Lavanderas. Eugenio Hermoso

Lavanderas. Eugenio Hermoso

Cinco años con Té, Chocolate y Café

Te, chocolate y café cumple este mes cinco años. Sigue siendo ese rincón íntimo para compartir en amistad.  Aunque ya  no es el mismo. Ha ido cambiando con las vivencias, con las pérdidas y las ganancias, las marchas de los que se fueron para siempre; las infancias que ya no volverán al hogar; las adolescencias recibidas; la juventud que rebosa; el amor consolidado; los niños que me inspiran, que vienen y se van cada año; las amigas y amigos que dejaron un vacío; las nuevas amistades que ocupan limpios  e importantes lugares en el corazón. El momento pequeño e íntimo en el que digo que existe este espacio…Y  en el último mes, la conexión a las redes sociales. De todas formas,  sigue siendo un espacio  para sentir… y doy las gracias a todos los amigos y amigas que en algún momento de sus vidas, encuentran un hueco y se sientan a compartir conmigo estos pequeños momentos.

Ever After High 13