Mnemosyne

Surgieron los recuerdos. Estaban ordenados, seleccionados, e incluso tenían un nombre. Tragó saliva y pestañeó, apretando con fuerza las mandíbulas y tratando de no dejarse llevar por las emociones. Cada imagen le devolvía a una época y a un lugar. Cada rostro a un pasado sin nombre. El eco de muchas palabras entremezcladas se sumó a la orquesta de la memoria, haciéndola temblar. Podía acabar con aquello en un instante, o podía continuar con su mortífero efecto sobre los sentimientos más profundos. Quizás tomara la misma solución de muchos, acabar con todo, destruir aquella vida llena de insatisfacciones. Aquel pasado mortal. Entonces decidió que sí, que lo haría. Se armó de valor. Dos gruesas lágrimas le recorrieron las mejillas acabando en el surco de sus labios. Chupó el dolor y se despidió de todo. Seleccionó las imágenes en la pantalla y apretó el dedo en el ratón: Eliminar.

Gabriel Dante Rosetti. Menmosyne

UN MAR DE INOCENCIA

Enterró los pies en la arena y dejó que se pegara a sus pies menudos. El agua iba y venía, se marchaba y volvía en una danza continua.  La sensación de muchos puntos flotantes entre su piel le hacía sonreír. Estaba allí,  a la orilla del mar, con el agua cubriéndole los tobillos en cada golpe de ola, dejándoselos de nuevo al aire, húmedos y manchados de motas brillantes. Subió los brazos hacia el sol y dejó que los rayos se le escurrieran entre los dedos de las manos.  La brisa del mar le rozaba la nariz y las mejillas, rojas y cubiertas de un rocío salado. De pronto, cayó extasiada en un murmullo de colores mientras el agua la zarandeaba hacia dentro, arañándole levemente la piel entre una nube de espumas y conchas. Era un momento feliz, aunque roto por la fuerza del mar. No hubo más tiempo, porque llegó ella, su madre, y la sacudió violentamente arrastrándola hasta su regazo. Allí mismo la abrazó, y sintió su cuerpo menudo cubierto por aquellos brazos temblorosos que la llenaban de besos con arena,  besos de barro salado modelados con el mar y las lágrimas. Detrás de su madre vinieron los demás. Entonces intuyó que había estado perdida en la playa. Quizás.